Tras la pista de un hombre en guerra

20/Mar/2012

La Nación

Tras la pista de un hombre en guerra

Martes 20 de marzo de 2012
El escenario
PARIS (De nuestra corresponsal).- Calculador, determinado, deportista, con una sangre fría fuera de lo común, que conoce bien las armas y a sus víctimas: los investigadores consideran posible la pista de un militar o paramilitar xenófobo y racista en los asesinatos de Toulouse y Montauban, aunque tampoco desechan la posibilidad del gesto aislado de un desequilibrado. Todos están seguros de una cosa: si no lo detienen, volverá a matar.
Numerosos especialistas destacan el «aparente conocimiento» de las armas del criminal, su «sangre fría», su «determinación» y su control de una moto de gran cilindrada.
Basándose en esas características, la policía analiza de cerca el caso de tres soldados del regimiento 17 de paracaidistas de Montauban -el mismo al que pertenecían dos de los tres soldados asesinados- dados de baja por actividades neonazis.
El sitio Le Point.fr recuerda que los tres hombres habían sido echados en 2008 tras ser «denunciados por un camarada». En aquel momento, la prensa local había publicado una foto de tres individuos posando delante de banderas nazis. La descripción de esos hombres realizada entonces por su acusador respondía al asesino loco de Toulouse: un hombre tatuado, vestido totalmente de negro.
En todo caso, el asesino de la moto parece ser un hombre «que se ha atribuido una misión» y «partió en guerra, con un nivel cada vez mayor de agresión», según los criminólogos y especialistas en asesinos en serie.
«Por el momento es posible formular tres hipótesis», afirma el psiquiatra criminólogo Roland Coutanceau. «Puede tratarse de un enfermo mental, con una personalidad particular de tipo paranoico, similar al asesino de Oslo (el noruego Anders Breivik, que dio muerte a 77 personas en julio de 2011). A veces, el delirio sólo afecta un aspecto de la personalidad, mientras el resto funciona normalmente, conectado con la realidad. Esto lo hace capaz de organizarse y desarrollar una inteligencia estratégica», explica.
Segunda hipótesis: el asesino puede ser un representante de un subgrupo terrorista no necesariamente conocido, que decidió actuar con o sin apoyo. Pero los expertos privilegian, sobre todo, una tercera hipótesis que se podría resumir así: un terrorismo reducido a un solo hombre.
>»Se trataría de alguien que es simplemente un paranoico», dice Coutanceau. Esos individuos desarrollan una forma de creencia ideológica absoluta e inquebrantable. De forma megalómana, se atribuyen la misión de pasar al acto y sienten una necesidad absoluta de hacerlo.
«Como se encuentran en una lógica de combate, ese acto es cometido en forma organizada, fría, con total insensibilidad frente a los seres humanos que asesina», agrega el psiquiatra. Para Coutanceau, no estamos ante un «clásico asesino de masas», como en el caso de Columbine, Estados Unidos, en 1999.
El ex gendarme Jean-François Abgrall, analista criminal e investigador privado, evoca por su parte «un personaje que ha partido en guerra». Y señala que los crímenes, cometidos cada cuatro días, son cada vez más violentos, con «una voluntad de destruir ciertas categorías de personas».
Para Abgrall, hay sin duda un factor que desencadena la agresión. «Es difícil saber cuál es. Pero estamos en plena campaña presidencial y todos hablan de problemas de sociedad que podrían tener para él un sentido diferente que para los demás», explica.
Autor de una docena de libros sobre los asesinos en serie, Stéphane Bourgoin describe al asesino de Toulouse como un francotirador en serie.
En todo caso, si no es detenido, volverá a matar: «Eso es indiscutible.
Sea cual fuere su explicación, este dramático episodio y sus connotaciones xenófobas parecen confirmar el aumento del racismo y la intolerancia en las sociedades europeas.